La capital rusa de Moscú se encuentra bajo un manto de nieve sin precedentes después de que una histórica tormenta invernal azotara la región durante el fin de semana. Según los reportes, la acumulación de nieve en la ciudad alcanzó más de 30 centímetros, paralizando el tráfico y obligando a las autoridades a declarar una emergencia.
Las imágenes que llegan desde la capital muestran calles y avenidas completamente cubiertas por una gruesa capa blanca, con árboles y edificios también sepultados bajo la nieve. Los servicios de emergencia y limpieza han tenido que trabajar sin descanso para intentar mantener despejadas las principales vías de circulación.
Según los reportes, la situación es aún más grave en otras regiones cercanas a Moscú. En el caso de Nizhni Nóvgorod, a menos de 500 kilómetros de la capital, la acumulación de nieve llegó a alcanzar los 57 centímetros, lo que ha provocado el colapso de numerosas infraestructuras y el aislamiento de varias localidades.
Las autoridades rusas han activado los protocolos de emergencia y han movilizado a miles de trabajadores y maquinaria pesada para intentar restablecer la normalidad en la mayor brevedad posible. Sin embargo, los expertos advierten que las bajas temperaturas y la persistencia de las nevadas dificultarán las labores de limpieza y despeje en los próximos días.
Esta histórica tormenta invernal llega en un momento especialmente delicado para Rusia, que afronta una grave crisis económica y social por la invasión de Ucrania. Las imágenes de Moscú sepultada bajo la nieve contrastan con la inestabilidad política y la creciente tensión social que sacude al país.
Aún es pronto para evaluar el impacto total de esta tormenta, pero las autoridades ya han advertido sobre posibles cortes de suministro eléctrico, problemas de abastecimiento y dificultades de movilidad que pueden prolongarse durante varios días. Los moscovitas se enfrentan a un invierno que se perfila como uno de los más duros de las últimas décadas.










