El sistema de pensiones en El Salvador enfrenta una crisis silenciosa. Si bien las cifras oficiales muestran millones de personas afiliadas a las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), la realidad es mucho menos alentadora. Una parte significativa de esos inscritos nunca ha realizado un solo aporte para su jubilación.
Esta situación distorsiona la verdadera cobertura del sistema previsional en el país centroamericano. Según datos de la Superintendencia del Sistema Financiero, a diciembre de 2022 había 2.8 millones de afiliados al sistema de pensiones. Sin embargo, solo 1.2 millones de ellos realizaron cotizaciones efectivas durante ese año.
Es decir, más de la mitad de los inscritos en el sistema de pensiones salvadoreño no han realizado aportes en los últimos 12 meses. Esto significa que esos millones de personas no están generando derechos previsionales, pese a estar formalmente afiliados.
"La afiliación sin cotización es un fenómeno que distorsiona la realidad del sistema de pensiones en El Salvador", explica Mauricio Velásquez, experto en seguridad social. "Hay una brecha enorme entre la cobertura nominal y la cobertura real".
Esta problemática tiene múltiples aristas. Por un lado, refleja las dificultades económicas que enfrentan amplios sectores de la población salvadoreña, que les impiden realizar aportes regulares a sus cuentas de pensión. Por otro, evidencia las limitaciones del modelo previsional vigente en el país.
"El sistema de pensiones en El Salvador se basa en un modelo de capitalización individual que depende de los aportes de los trabajadores. Pero una gran parte de la población está en la informalidad o tiene ingresos inestables, lo que les impide cotizar de manera regular", señala Velásquez.
Esto genera un círculo vicioso, donde la falta de aportes se traduce en bajas pensiones, lo que a su vez desincentiva la participación en el sistema. Según cálculos de la Superintendencia del Sistema Financiero, la pensión promedio en El Salvador es de apenas $207 mensuales.
Ante este panorama, expertos y organizaciones sociales han planteado la necesidad de reformar el sistema de pensiones, incorporando elementos de solidaridad y de mayor apoyo estatal. Algunas de las propuestas incluyen la creación de un pilar básico de pensiones no contributivas, la ampliación de la cobertura a trabajadores informales y la mejora de los incentivos para que más salvadoreños realicen aportes regulares.
"El Salvador enfrenta un desafío enorme para garantizar una seguridad social digna a toda su población. El sistema de pensiones actual está lejos de cumplir ese objetivo", concluye Velásquez.











