El año 2025 marcará un punto de inflexión en el orden mundial, con el liderazgo de Estados Unidos cada vez más cuestionado y China posicionándose como un nuevo defensor de la estabilidad global.
Si bien varias publicaciones han nombrado al presidente estadounidense Donald Trump como una de las personas más influyentes de 2025, no lo reconocen por su capacidad de liderazgo, sino por su tendencia a infringir normas, trastornar alianzas y promover la fragmentación económica.
Trump ha consolidado el abandono del liderazgo mundial por parte de Estados Unidos, utilizando la influencia del país como herramienta para obtener beneficios inmediatos, en detrimento de la cooperación internacional y el Estado de Derecho. Su política comercial se ha convertido en un instrumento de presión económica y geopolítica, y las alianzas ya no se evalúan en función de valores compartidos e intereses geopolíticos, sino de beneficios a corto plazo.
En contraste, China ha visto en la disrupción generada por Trump una oportunidad para posicionarse como un nuevo defensor de la estabilidad y la continuidad global. El presidente Xi Jinping ha presentado una "Iniciativa para la Gobernanza Global" que busca promover la cooperación internacional y el desarrollo sostenible, respetando la soberanía de los países y rechazando la "superioridad de ciertas civilizaciones".
Esta propuesta china, que se presenta como una evolución natural del sistema actual, resulta muy atractiva para el "Sur Global", en contraste con la conducta "caprichosa, egoísta y coercitiva" de Trump. Mientras que China ha encontrado formas de beneficiarse de la presidencia de Trump, Europa se encuentra cada vez más expuesta, con la postura de Trump hacia Rusia y su posible apoyo a la salida de países de la Unión Europea.
El futuro del orden mundial aún es incierto, pero queda claro que 2025 será recordado como un año bisagra, en el que los países que demuestren visión estratégica y hagan el arduo trabajo de fijar las nuevas reglas de vinculación serán los mejor preparados para adaptarse a la pérdida de lo que había antes.










