En La Ceiba, Honduras, un motociclista se volvió viral en redes sociales luego de ser captado mientras improvisaba un chaleco reflectivo utilizando una bolsa de supermercado. La escena, que muestra al hombre recibiendo ayuda de otras personas para adaptar la bolsa como si fuera un chaleco, ha generado una ola de reacciones que van desde el reconocimiento a su creatividad hasta la crítica por la falta de socialización y acceso a equipos de seguridad.
El video circula ampliamente en plataformas digitales y refleja la realidad económica de muchos conductores de motocicletas en Honduras, quienes dependen de este medio de transporte para trabajar diariamente. La nueva normativa vial que exige el uso obligatorio de chalecos reflectivos a los motociclistas ha puesto de manifiesto la necesidad de que las políticas públicas en materia de tránsito vayan acompañadas de campañas informativas y apoyo social, para garantizar el cumplimiento efectivo de las normas sin afectar a los sectores más vulnerables.
La Dirección Nacional de Vialidad y Transporte (DNVT) ha reiterado que el uso del chaleco reflectivo es una medida orientada a reducir accidentes de tránsito, especialmente aquellos que involucran a motociclistas, uno de los grupos más vulnerables en las carreteras de Honduras. Según las autoridades, el chaleco permite una mayor visibilidad, principalmente en horarios nocturnos o con poca iluminación, lo que contribuye a prevenir percances viales.
Sin embargo, el caso del motociclista de La Ceiba ha reabierto el debate sobre la necesidad de que las políticas públicas en materia de tránsito consideren los desafíos económicos que enfrentan muchos conductores. Algunos internautas han destacado la "creatividad por necesidad" del ceibeño, mientras que otros han pedido a las autoridades que faciliten el acceso a equipos de seguridad a bajo costo antes de aplicar sanciones.
Este incidente refleja la complejidad de implementar medidas de seguridad vial en un contexto de desigualdad económica y la importancia de que las autoridades desarrollen estrategias integrales que equilibren los objetivos de seguridad con las realidades socioeconómicas de la población.












