Los países de la Unión Europea (UE) avanzaron este viernes con los votos para la aprobación del pacto mercantil con el Mercosur, y se espera que con esta luz verde, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, viaje a Asunción para firmar el lunes el texto que vinculará al bloque con Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.
Este acuerdo, considerado estratégico por analistas, abre grandes oportunidades para la inserción externa del Mercosur en general y para la cadena agroindustrial de la región en particular. La UE es la tercera economía mundial, con 450 millones de habitantes y un Producto Interno Bruto per cápita de 43 mil dólares anuales. Importa productos agroindustriales por un valor de 220 mil millones de dólares en 2024, del cual Argentina solo se benefició en un 3 por ciento hasta ahora.
"Creemos que el mejor camino es firmar prontamente este acuerdo y esperamos que el Parlamento Europeo lo ratifique a la brevedad", expresó el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) tras conocerse la decisión del Consejo Europeo. Por su parte, el Instituto Para Las Negociaciones Agrícolas Internacionales (INAI) de Argentina calificó el acuerdo como "estratégico" y destacó que abre "grandes oportunidades" para la inserción externa del Mercosur.
Las condiciones preferenciales de acceso, tanto arancelarias como no arancelarias, incluidas en el Acuerdo "nos permitirán ser un abastecedor privilegiado al mercado de la UE, en paridad de condiciones con otros competidores como Canadá, México, Chile, Colombia y Ucrania, entre otros", señaló la Fundación INAI.
Además, el acuerdo operará como un ancla para ciertas políticas nacionales expuestas a oscilaciones pendulares que históricamente acompañaron a los cambios de gobierno, mientras que a la vez modernizará los marcos regulatorios del Mercosur facilitando futuras negociaciones comerciales.
Analistas políticos argentinos estiman que la finalización y firma del tratado representa una victoria en lo político y comercial para el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula Da Silva, quien se esforzó tremendamente en tejer los últimos puntos del pacto y negociar con la contraparte europea durante el año pasado cuando Brasil estuvo de presidente del Mercosur.











