Cientos de personas salieron este jueves a las calles de Mineápolis, Minnesota, para denunciar los "abusos" de los agentes de inmigración enviados por el presidente Donald Trump a la ciudad. La manifestación se produce en el segundo día de protestas por la muerte de Renee Good, una mujer estadounidense de 37 años que recibió varios disparos por parte de un miembro del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Los manifestantes exigieron la salida inmediata del ICE de Mineápolis, gritando consignas como "¿Qué queremos? ¡Que se vaya el ICE! ¿Cuándo lo queremos? ¡Ahora!". La multitud bloqueó uno de los cruces del centro de la ciudad y marchó por las calles, a pesar de la lluvia y las bajas temperaturas.
Los asistentes a la protesta denunciaron que la presencia de los agentes federales supone una amenaza, especialmente para los inmigrantes que viven en Mineápolis. "Tengo vecinos que son inmigrantes irregulares y que no pueden ni salir a la calle. El ICE tiene que irse", afirmó Elise, una residente de 70 años.
Durante la manifestación, los manifestantes exigieron que "caiga el peso de la ley" sobre el agente del ICE que disparó a Renee Good, aunque el Gobierno alega que la mujer intentó atropellar al agente. "Una mujer de nuestra comunidad fue asesinada a plena luz del día. Es repugnante que puedan hacer algo así", denunció Kevin, de 29 años.
Además, los asistentes culparon al presidente Trump por el despliegue de los agentes federales en la ciudad, a pesar del rechazo de las autoridades locales y estatales. "Estados Unidos debería ser el mejor país, y no lo es. Y la razón es Donald Trump. Por su culpa no somos un gran país. Alimenta el racismo y la intolerancia", afirmó Kylie, una manifestante de 24 años.
La protesta se llevó a cabo sin incidentes con la policía o los agentes federales, que no se hicieron presentes durante el recorrido. Sin embargo, los manifestantes recibieron la noticia de que dos personas habían resultado heridas tras ser disparadas por otro agente del ICE en Portland, Oregón, lo que provocó un mayor rechazo y consignas más enérgicas contra la agencia migratoria.












