Carlos Segura Foster, ex administrador del Banco Agrícola, considera que esa entidad en los actuales momentos amerita una mirada crítica. Según Segura Foster, el reciente informe de la calificadora Feller Rate advierte sobre un deterioro progresivo en la calidad de la cartera de crédito del banco, a pesar de reconocer su solvencia.
El ex funcionario argumenta que este no es un dato menor, y que a ello se suman otros elementos preocupantes, como un incremento inusitado en el gasto de nómina y personal, partidas infladas bajo el renglón de "otros ingresos" e incoherencias contables, donde aumentan las provisiones por deterioro de cartera, pero disminuyen los registros contables de esas provisiones, justo cuando la cartera vencida crece.
Segura Foster considera que lo advertido por Feller Rate, junto con las inconsistencias detectadas en los estados financieros, son suficientes para que la Superintendencia de Bancos valide, mediante auditoría de gestión y revisión de cartera, la veracidad de estas situaciones. El ex administrador del Banco Agrícola advierte que no se debe repetir el caso SENASA, donde las denuncias fueron minimizadas hasta que la realidad se impuso con crudeza.
"Aún hay tiempo para corregir. Pero para hacerlo, hay que mirar de frente, sin maquillaje contable ni discursos evasivos. La transparencia no es una opción: es una obligación institucional", concluye Segura Foster.
La situación del Banco Agrícola es un tema de gran relevancia, ya que se trata de una institución estatal que desempeña un papel crucial en el apoyo al sector agrícola del país. Los señalamientos de Segura Foster, un ex funcionario de la entidad, merecen ser tomados en cuenta y analizados con detenimiento por las autoridades competentes, con el fin de garantizar la estabilidad y el buen funcionamiento del Banco Agrícola.










