Delcy Rodríguez, la hija de un exguerrillero marxista y lugarteniente del derrocado dictador Nicolás Maduro, se ha convertido en la nueva líder interina de Venezuela tras los dramáticos sucesos del fin de semana pasado en Caracas. Sin embargo, su ascenso al poder no ha estado exento de controversia y desafíos.
Según un exembajador de Estados Unidos en Venezuela, la administración Trump priorizó la "estabilidad sobre la democracia" al respaldar a Rodríguez, a quien han descrito como "amable", en lugar de apoyar a la líder opositora María Corina Machado, cuyo movimiento ganó las elecciones presidenciales de 2024.
La rapidez y facilidad con la que Maduro fue destituido y Rodríguez instaurada en el poder ha llevado a algunos observadores a especular sobre una posible participación de la exvicepresidenta en el plan. Sin embargo, analistas como Phil Gunson, del International Crisis Group, descartan la teoría de la conspiración, señalando el enorme poder que aún tienen figuras leales a Maduro, como el ministro de Defensa y el ministro del Interior.
Más bien, la decisión de respaldar a Rodríguez parece haber sido tomada tras advertencias de que la llegada de Machado al poder podría generar peligrosos niveles de inestabilidad. Un informe del ICG advirtió que "Washington debería tener cuidado con un cambio de régimen" debido al riesgo de violencia en un escenario post-Maduro.
Ahora, Rodríguez enfrenta el desafío de gobernar en un contexto de renovadas amenazas por parte del presidente Trump, quien ha descalificado a Machado y ha dejado en claro que no hay elecciones en el horizonte. "Primero tenemos que arreglar el país", dijo Trump, sin dar mayores detalles sobre un plan a mediano o largo plazo.
Según analistas, Rodríguez podría cumplir con las demandas de Washington en cuanto a dar la bienvenida a las compañías petroleras estadounidenses, ofrecer mayor cooperación en la lucha contra el narcotráfico e incluso reducir las relaciones de Venezuela con Cuba, China y Rusia. Sin embargo, si Estados Unidos exige un "progreso genuino hacia una transición democrática", eso se vuelve mucho más difícil.
Por ahora, la administración Trump parece estar enfocada en la "estabilización" del país y la comercialización del petróleo bajo supervisión estadounidense, dejando de lado la perspectiva de elecciones a corto plazo. Esto ha sido criticado por analistas como Gunson, quien afirma que "el venezolano común está siendo perjudicado como siempre".












