Los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Colombia, Gustavo Petro, celebraron este jueves 8 de enero durante una llamada telefónica la decisión del régimen chavista de excarcelar a presos políticos venezolanos y extranjeros.
De acuerdo con un comunicado de la Presidencia brasileña, los mandatarios "saludaron" el anuncio hecho por Jorge Rodríguez desde la Asamblea Nacional, días después de que Nicolás Maduro fuera capturado durante una operación militar y llevado a Estados Unidos.
Los líderes expresaron su "gran preocupación con el uso de la fuerza contra un país sudamericano", lo que, aseguraron, supone una "violación" del derecho internacional y de la soberanía venezolana. En ese sentido, afirmaron que la situación del país "debe de ser resuelta exclusivamente por medios pacíficos, (por medio) de la negociación y del respeto a la voluntad del pueblo venezolano".
Por ello, Lula y Petro coincidieron en seguir "cooperando" para lograr la paz en Venezuela, país con el que ambas naciones comparten una larga frontera. Lula, incluso, condenó desde el primer momento la intervención estadounidense, al considerar que cruzaba una "línea inaceptable", y pidió una reacción "vigorosa" por parte de Naciones Unidas.
Por su parte, Petro lanzó sendas críticas a la operación y se enzarzó en una batalla dialéctica con el presidente de EEUU, Donald Trump, quien llegó a plantear la necesidad de acciones similares en Colombia y otros países latinoamericanos. Después de días de tensión, el colombiano y el estadounidense mantuvieron el miércoles su primera conversación telefónica para calmar el ambiente.
Jorge Rodríguez anunció este jueves 8 de enero la "liberación" de "un número importante de personas", que incluyen a venezolanos y extranjeros -sin precisar la cifra ni las condiciones-, como un "gesto unilateral" para "consolidar la paz y la convivencia pacífica en el país".
El anuncio de las excarcelaciones se da después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara el martes 6 de enero el supuesto cierre de una "cámara de torturas" en Caracas, en medio de la presión que ejerce sobre el gobierno interino de facto de Delcy Rodríguez, después de la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores, por parte de tropas estadounidenses.












