El 8 de enero, dos personas resultaron heridas por disparos de agentes federales en la ciudad de Portland, Oregon, un día después de que un oficial de inmigración matara a tiros a una mujer en Minneapolis.
Según un comunicado de la Policía de Portland, los oficiales respondieron a llamadas de emergencia y encontraron a un hombre y una mujer con heridas de bala. Ambos fueron trasladados al hospital, aunque se desconoce su estado actual.
El Departamento de Seguridad Nacional confirmó que un agente de la Patrulla Fronteriza abrió fuego "en defensa propia" mientras realizaba una "detención selectiva de vehículo". Afirmaron que el conductor del vehículo, identificado como un inmigrante venezolano vinculado a una red de prostitución, intentó atropellar a los agentes.
Sin embargo, la oficina local del FBI eliminó posteriormente una publicación en redes sociales que confirmaba el tiroteo, y testigos locales indicaron que las personas heridas huyeron de la escena y buscaron ayuda en un complejo de apartamentos.
El alcalde demócrata de Portland, Keith Wilson, condenó el incidente y culpó a la presencia de "agentes federales fuertemente armados" en la ciudad, como parte de las medidas ordenadas por el expresidente Donald Trump contra la inmigración irregular. Wilson pidió al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) que suspenda todas sus operaciones en Portland hasta que finalice la investigación.
Este nuevo episodio de violencia se produce apenas un día después de que un oficial de inmigración matara a tiros a Renee Nicole Good, una mujer estadounidense, en Minneapolis. Estos hechos han generado un fuerte rechazo y cuestionamientos sobre el uso excesivo de la fuerza por parte de las autoridades federales.












