Las autoridades iraníes parecen estar cortando el acceso a internet en la capital y otras regiones del país, mientras continúan las protestas masivas y los cánticos contra el gobierno por las dificultades económicas.
La organización de monitoreo NetBlocks informó que los datos en tiempo real "muestran que el país se encuentra ahora en medio de un apagón nacional de internet". El incidente se produce tras una serie de medidas de censura digital dirigidas a las protestas en todo el país, lo que obstaculiza el derecho del público a comunicarse en un momento crítico.
Hubo reportes en redes sociales de que el servicio de internet también estaba caído o severamente restringido en ciudades como Esfahán, Lodegán, Abdanán y partes de Shiraz. Estas interrupciones del servicio web se produjeron mientras los iraníes comenzaban a corear consignas contra el régimen desde las ventanas de sus casas, tras un llamado del príncipe heredero iraní en el exilio, Reza Pahlavi, a hacerse oír a las 20:00 hora local.
Hasta ahora, los disturbios han dejado al menos 39 muertos, incluidos al menos cuatro miembros de las fuerzas de seguridad, y más de 2.260 detenidos, según la agencia estadounidense Human Rights Activists News Agency.
El presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió que su administración está monitoreando las protestas y que tomarán medidas severas si las autoridades matan a manifestantes. "Les he hecho saber que si empiezan a matar gente, que es lo que tienden a hacer durante sus disturbios, si lo hacen, vamos a golpearlos muy duro", dijo Trump.
Las autoridades iraníes restringen o desactivan regularmente el acceso a internet cuando esperan protestas significativas u otros eventos potencialmente desestabilizadores. Esto se produce a pesar de que el presidente Masoud Pezeshkian, visto como un reformista, había insinuado antes de su elección en 2024 que liberaría el acceso a internet y permitiría el acceso a más sitios web.
Las actuales protestas, la mayor ola de disidencia en tres años, comenzaron el mes pasado en el Gran Bazar de Teherán, con comerciantes denunciando la caída libre del rial. Desde entonces, los disturbios se han extendido a todo el país, en medio de una creciente angustia por las privaciones económicas derivadas de la inflación descontrolada causada por la mala gestión y las sanciones occidentales, así como de las restricciones a las libertades políticas y sociales.












