En una conmovedora historia de valentía y acción rápida, dos policías en Paysandú, Uruguay, salvaron la vida de un niño de 4 años que sufrió una descarga eléctrica tras intentar desenchufar un celular.
Iohan, el pequeño protagonista, se encontraba en la piscina con su familia cuando decidió entrar a la casa para buscar helado. En el camino, vio el celular que estaba cargando y, al intentar desconectarlo, recibió una fuerte descarga que lo dejó sin signos vitales.
Su madre, Agustina Portela, relató desesperada cómo intentó en vano despegar a su hijo del cargador. "Mamá lo trataba de sacar, no podía y no podía. Como a la tercera vez que cincha el cable lo sacó. Él sale caminando para afuera, pensamos que estaba bien, y se desploma", narró.
Fue en ese momento crítico que el padre del niño comenzó a realizarle respiración boca a boca, mientras llamaban a los servicios de emergencia. Cuando llegó la policía, Iohan no tenía signos vitales, por lo que los agentes Andrés Torres y Cristian Ávila aplicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar.
"Verlo así hoy en día te emociona. Realmente nos emociona verlo con vida, después de tenerlo en los brazos sin vida y como Policías, son cosas lindas que te pasan", expresó Torres, visiblemente conmovido.
Iohan fue trasladado de urgencia a un centro médico, donde permaneció intubado y en estado crítico. Sin embargo, milagrosamente, antes de cumplirse 24 horas, el niño despertó y comenzó a recuperarse, sin presentar daños cerebrales ni en su cuerpo.
"Me decían que podía tener muerte cerebral. Gracias a dios, antes de que se cumplieran las 24 horas dormido, se despertó, y le empezaron a sacar los tubos, y a hacer cantidad de evaluaciones por posibles daños en el cerebro o en el cuerpo, pero gracias a Dios está todo bien con él y hoy en día está caminando, corre, juega con la hermana", relató aliviada la madre.
Los policías, que recibieron capacitación en primeros auxilios, no dudaron en actuar con profesionalismo y rapidez, logrando salvar la vida del pequeño Iohan. Posteriormente, mantuvieron contacto con la familia para conocer la evolución del niño, a quien incluso le regalaron una pelota como muestra de su cariño.
Esta conmovedora historia resalta la importancia de la capacitación y la vocación de servicio de los cuerpos de seguridad, que en momentos críticos pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte. El milagro de Iohan es un testimonio del heroísmo de estos policías y de la fuerza de la vida.






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