Estados Unidos se desvinculará de 66 organizaciones internacionales, entre ellas 31 relacionadas con la Organización de Naciones Unidas (ONU), según una orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump.
La decisión implica la retirada de Estados Unidos de entidades como el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA), el Fondo de Población de la ONU (UNFPA) y el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (UN Habitat), entre otros.
Según la Casa Blanca, estas instituciones "operan de manera contraria a los intereses nacionales, la seguridad, la prosperidad económica o la soberanía de Estados Unidos" y buscan "agendas globalistas", que no se alinean con las prioridades de Washington.
La medida se enmarca en la estrategia trazada por Trump desde su primer mandato, que incluyó la retirada de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y el Acuerdo de París sobre cambio climático.
La decisión ha provocado reacciones inmediatas a nivel internacional. El comisario europeo de Acción Climática, Wopke Hoekstra, lamentó la salida de Estados Unidos de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC), calificándola como "lamentable y desafortunada".
Hoekstra aseguró que la Unión Europea seguirá "apoyando de manera inequívoca la investigación climática internacional" y trabajando en la cooperación internacional, a través de una agenda de acción climática "competitiva e independiente".
La orden ejecutiva de Trump indica que todos los departamentos ejecutivos y agencias estadounidenses deben cesar tanto la participación como el financiamiento de estas entidades, con el objetivo de reorientar recursos hacia "prioridades internas y políticas que favorezcan su independencia".











