El cuerpo de Alexander Espinoza, un niño de 10 años con trastorno del espectro autista (TEA) grado tres, fue localizado en aguas del arroyo Ñeembucú, en la ciudad de Pilar, Paraguay, tras un operativo de búsqueda que involucró a la Policía Nacional, la Prefectura y voluntarios de la zona.
Según informaron las autoridades, el hallazgo fue posible gracias a la colaboración de pescadores locales que apoyaron las tareas de rastrillaje. El cuerpo del menor fue encontrado bajo una zona de densa vegetación y camalotes que dificultaba su visibilidad. El fiscal interviniente confirmó que el padre del niño realizó el reconocimiento basándose en la vestimenta y las características físicas del cuerpo.
Los informes preliminares del médico forense local indican que la causa probable del fallecimiento fue ahogamiento. La investigación se apoyó en imágenes de circuito cerrado que registraron al niño corriendo hacia el cauce hídrico el día de su desaparición. Según explicaciones preliminares, el trastorno del espectro autista de grado tres que padecía el menor podría haberlo llevado a buscar el agua como una "válvula de escape" al sentirse abrumado, una conducta que los especialistas podrían detallar con mayor precisión en el transcurso de la investigación.
El operativo de búsqueda se había intensificado desde el reporte de la denuncia, con una fuerte movilización de la Dirección de Policía de Ñeembucú y asociaciones de pescadores. Durante el procedimiento, se llegó a considerar el cierre de compuertas para evitar que el cuerpo fuera arrastrado hacia el río Paraguay.
Tras el hallazgo, los restos de Alexander Espinoza fueron trasladados a la morgue judicial para realizar los estudios correspondientes que determinen científicamente las circunstancias exactas de la muerte, mientras se brinda contención a los familiares en este difícil momento.
La trágica muerte del niño con autismo ha conmocionado a la comunidad de Pilar y ha puesto de manifiesto la necesidad de fortalecer los protocolos de seguridad y atención para personas con trastornos del espectro autista, a fin de evitar que hechos tan dolorosos vuelvan a ocurrir.









