Durante su mandato, el expresidente Donald Trump ha implementado una política exterior marcada por el unilateralismo y el rechazo a los acuerdos y organismos multilaterales. Fiel a este enfoque, Trump firmó recientemente una orden ejecutiva para retirar a Estados Unidos de 66 organizaciones internacionales, incluyendo 31 entidades del sistema de Naciones Unidas.
La decisión de Trump se enmarca en su visión de "América Primero", que prioriza los intereses nacionales por encima de los compromisos globales. Según la Casa Blanca, estos organismos internacionales "van en contra de los intereses de Estados Unidos" y representan "una amenaza a la soberanía" del país.
Entre los organismos que Estados Unidos abandonará se encuentran agencias de Naciones Unidas relacionadas con temas como derechos humanos, desarrollo sostenible, salud pública y cambio climático. Trump también ha anunciado la salida del país de diversos tratados internacionales, como el Acuerdo de París sobre el clima y el Pacto Mundial para la Migración.
Esta medida se suma a otras acciones unilaterales de la administración Trump, como la retirada del Acuerdo Nuclear con Irán, la imposición de aranceles comerciales y el cuestionamiento del papel de la OTAN. Analistas consideran que estas políticas han debilitado el liderazgo global de Estados Unidos y dañado sus relaciones con aliados tradicionales.
Los críticos argumentan que el aislacionismo de Trump pone en riesgo la capacidad de Estados Unidos para abordar desafíos globales como pandemias, cambio climático y conflictos internacionales. Además, temen que la salida de organismos clave pueda socavar la influencia estadounidense en el escenario internacional.
Por su parte, la Casa Blanca defiende que la retirada de estos organismos responde a la necesidad de priorizar los intereses nacionales y evitar que Washington sea "rehén" de acuerdos y entidades que "perjudican" a Estados Unidos. Sin embargo, esta política ha sido ampliamente cuestionada tanto a nivel nacional como internacional.









