La bandera de Mendoza es uno de los símbolos más visibles de la identidad provincial, y en su centro se encuentra un elemento que suele pasar inadvertido: el gorro frigio rojo. Este símbolo, que no nació en Argentina ni en América, sino en la Revolución Francesa, fue adoptado como emblema universal de la libertad.
La inclusión del gorro frigio en la enseña mendocina no es casual, sino que responde a una decisión política e ideológica que conecta a la provincia con las ideas revolucionarias que influyeron de manera directa en la independencia argentina.
El gorro frigio tiene sus orígenes en la Antigua Roma, donde era utilizado por los esclavos liberados como señal visible de su nueva condición. Con el paso de los siglos, este objeto se transformó en un símbolo de emancipación. Durante la Revolución Francesa, a fines del siglo XVIII, el gorro frigio -conocido como bonnet rouge- fue adoptado por los sectores populares como emblema del fin de la monarquía absoluta, la soberanía del pueblo y la igualdad ante la ley.
Las ideas de la Ilustración y de la Revolución Francesa influyeron de manera decisiva en los movimientos independentistas de América Latina. Conceptos como libertad, ciudadanía y autodeterminación circularon a través de libros, debates políticos y referentes revolucionarios. Muchos de estos símbolos, como el gorro frigio, fueron incorporados de manera consciente por los líderes independentistas para expresar visualmente el nuevo orden político que se buscaba construir.
La actual bandera de Mendoza es la reproducción oficial de la Bandera del Ejército de los Andes, diseñada por José de San Martín y bendecida en 1817, antes del cruce de la cordillera. En el escudo central de esa bandera aparece el gorro frigio sostenido por una pica, del mismo modo que en el Escudo Nacional Argentino. Según documentos conservados por el Archivo General de la Nación, ese símbolo representaba una libertad que no solo se proclamaba, sino que estaba dispuesta a defenderse.
En el contexto de las campañas libertadoras, el gorro frigio sintetizaba el espíritu revolucionario del ejército y su vínculo con las ideas políticas más avanzadas de la época. Para Mendoza, el gorro frigio tiene un valor particular, ya que la provincia fue el núcleo logístico y político del proyecto sanmartiniano, y la adopción de esta bandera como símbolo provincial refuerza ese rol histórico.
Hoy, el gorro frigio continúa presente en actos oficiales, escuelas y ceremonias cívicas de Mendoza, cumpliendo una función pedagógica: transmitir valores democráticos y ciudadanos a las nuevas generaciones.










