El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha tomado la decisión de retirar a su país de más de 60 organizaciones y tratados internacionales, entre ellos uno fundamental para combatir la crisis climática. La Unión Europea criticó duramente esta medida, pero prometió seguir enfrentando el cambio climático con otros países.
La Casa Blanca anunció el miércoles la retirada de 66 organizaciones internacionales que, según la administración Trump, "ya no sirven a los intereses" estadounidenses. Entre ellas se encuentra la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), el tratado matriz que sustenta los principales acuerdos internacionales sobre esta cuestión.
El pacto climático, firmado en 1992, establece la cooperación entre países para reducir las emisiones de gases causantes del calentamiento global y adaptarse a sus impactos. La decisión de Trump de retirarse de este acuerdo fundamental generó fuertes críticas en la Unión Europea.
La vicepresidenta ejecutiva de la UE para una Transición Limpia, Justa y Competitiva, Teresa Ribera, reclamó que "a la Casa Blanca no le importa el medio ambiente, la salud o el sufrimiento de las personas". Por su parte, el responsable de políticas climáticas del bloque, Wopke Hoekstra, sostuvo que la CMNUCC "sustenta la acción climática global" y reúne a las naciones en la lucha colectiva contra la crisis.
Trump, que ha priorizado los combustibles fósiles en su política interna, ha despreciado abiertamente el consenso científico sobre el calentamiento global, llegando a calificar la ciencia climática como "un engaño". De hecho, su gobierno no envió representantes a la última cumbre climática celebrada en noviembre.
Además del acuerdo climático, el memorando de la Casa Blanca también ordena que Estados Unidos se retire del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, el organismo de la ONU responsable de evaluar la ciencia del clima, y de otras organizaciones como la Agencia Internacional de Energías Renovables, ONU Océanos y ONU Agua.
Esta decisión se enmarca en la política de "Estados Unidos primero" impulsada por Trump desde su regreso a la Casa Blanca. En su primer mandato, el republicano ya había retirado a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre el clima y de la Unesco, aunque posteriormente el gobierno de Joe Biden reincorporó al país a estas instancias.
La administración Trump también ha recortado ampliamente la ayuda estadounidense al exterior, lo que ha golpeado los presupuestos de numerosas organizaciones de la ONU que se han visto obligadas a reducir sus actividades sobre el terreno.
Desde la tribuna de la Asamblea General de Naciones Unidas en septiembre, Donald Trump lanzó un ataque frontal contra la ONU, a la que consideró "muy lejos de alcanzar su potencial". La retirada de más de 60 organismos internacionales se enmarca en esta visión aislacionista y nacionalista del actual presidente estadounidense.











