Después de años de abusos y violaciones a los derechos humanos del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, finalmente el dictador ha sido capturado. Este hecho, que ha sido celebrado por millones de venezolanos exiliados, marca un importante paso adelante en el proceso de desmantelar la dictadura que ha gobernado el país durante décadas.
La acción militar de Estados Unidos, que logró sacar a Maduro de un cuartel militar, ha sido clave para este desenlace. Organismos internacionales, gobiernos y ONG habían denunciado durante años los abusos del chavismo, la presencia de grupos terroristas y la crisis humanitaria que ha provocado el éxodo de nueve millones de venezolanos. Sin embargo, nada de eso había logrado romper el cerco de la dictadura hasta ahora.
Si bien este es un enorme avance, la reconstrucción de un Estado capturado por mafias no será un proceso corto ni limpio. Habrá "negociaciones incómodas y decisiones imperfectas" en el camino hacia una transición democrática definitiva. Es fundamental que este proceso no se estanque y que se presione para que no derive únicamente en acuerdos convenientes sobre petróleo o geopolítica.
En este contexto, la figura de María Corina Machado cobra especial relevancia. Su trayectoria, coherencia y liderazgo la han convertido en un símbolo de la lucha por la liberación nacional de Venezuela. Su rol será clave para que el proceso de transición democrática se lleve a cabo de manera efectiva.
Finalmente, no se puede dejar de mencionar la complicidad de algunos actores en Ecuador con el régimen criminal de Maduro. Aquellos que apoyaron, justificaron y se beneficiaron política y económicamente del chavismo tendrán que enfrentar ahora las consecuencias de su connivencia con la dictadura venezolana.












