La petroquímica multinacional Sealed Air, con sede en Estados Unidos, sorprendió a sus trabajadores en Quilmes al enviar 65 telegramas de despido el 30 de diciembre, en plenas fiestas de fin de año. Los empleados paralizaron la planta y se manifiestan en la puerta para exigir la reincorporación de sus compañeros.
La historia de este ajuste comenzó en noviembre, cuando la empresa anunció que iba a despedir a 89 trabajadores de su planta ubicada en Primera Junta 550, Quilmes. Según el delegado gremial Alfredo Piscopo, la razón esgrimida fue que Sealed Air atraviesa una "reestructuración" pedida desde Brasil, México y Estados Unidos.
Hasta hace poco, la planta tenía buenas ventas y en varios sectores se hacían horas extras para cubrir la demanda, excepto en el sector de laminados que terminó cerrando. La empresa exigió más producción con menos personal, lo que generó un conflicto con los trabajadores.
Tras una audiencia de conciliación obligatoria el 29 de diciembre, la empresa respondió despidiendo a 65 trabajadores, en un hecho que sorprendió y enfureció a los empleados. "Durante toda la conciliación la gente siguió colaborando, incluso trabajando en sus francos, y esta fue la respuesta", lamentó Piscopo.
Sealed Air es una multinacional fundada en 1960 que se dedica a los envases y embalajes a nivel global. Cuenta con 16.400 empleados en 117 países y tuvo ingresos por USD 5.400 millones en 2021. Su sede central está en Estados Unidos.
Ante la medida de la empresa, los trabajadores paralizaron la planta y se manifiestan en la puerta exigiendo la reincorporación de sus compañeros despedidos. Tras una asamblea, el personal resolvió un paro por tiempo indeterminado.
El objetivo inicial de Sealed Air era reducir el 45% de su planta en Quilmes, pero ante la resistencia de los trabajadores se logró frenar los despidos de 24 personas. Sin embargo, 65 familias se han quedado sin un ingreso mensual en una época en la que reinsertarse laboralmente no es tarea fácil.


