El presidente de Chile, Gabriel Boric, reconoció que varias cosas pudieron hacerse mejor en la respuesta de las instituciones para reparar los daños causados por el devastador incendio forestal que azotó la región de Valparaíso en febrero de 2024. Considerado el mayor siniestro en los últimos 30 años en esa zona, el fuego dejó un saldo trágico de 137 víctimas fatales y la destrucción de 15.500 viviendas.
Dos años después del desastre, Boric admitió que aún muchas familias esperan una respuesta adecuada de las autoridades. Durante una visita a la región, el mandatario dijo que dialogará con el presidente electo, José Antonio Kast, para lograr un compromiso urgente en atender el caso.
El incendio, que se extendió por las comunas de Valparaíso, Viña del Mar, Quilpué, Villa Alemana y Limache, calcinó más de nueve mil hectáreas. Pese a los esfuerzos de los bomberos y las autoridades, las llamas causaron daños masivos a la infraestructura y el patrimonio de la zona.
En su recorrido por la región, Boric también participó en el lanzamiento de la Temporada de Turismo Verano 2026, que busca impulsar la reactivación económica tras la tragedia. Sin embargo, su visita se vio empañada cuando un grupo de vecinos afectados por el incendio lo increparon por la lenta respuesta de las instituciones.
Ante el evidente descontento de los residentes, el presidente optó por abandonar el lugar. Dos años después, queda claro que las heridas de esa devastadora emergencia aún no han sido cerradas por completo.












