La subida de precios tras las fiestas impacta el bolsillo de millones de familias en México, donde la carne y el pescado se han vuelto productos casi de lujo. Ante este escenario, la búsqueda de fuentes de proteína económicas y saludables se convierte en una prioridad para muchos hogares.
La proteína resulta indispensable para la reparación de tejidos, el funcionamiento metabólico y la sensación de saciedad tras las comidas. Según la nutrióloga Knubian Gatlin del Hospital Houston Methodist, los alimentos de origen animal como los huevos, la carne y los lácteos se consideran "completos" porque contienen los nueve aminoácidos esenciales que el organismo no puede sintetizar. Un solo huevo aporta aproximadamente 6 gramos de proteína y nutrientes clave, además de ser práctico y versátil en la cocina.
"Los huevos ofrecen una combinación ideal de aminoácidos esenciales y son fáciles de preparar, lo que ayuda a mantener el nivel de azúcar estable si se incluyen en el desayuno", destacó Gatlin. Sin embargo, al alza de precios se suma la necesidad de buscar alternativas accesibles.
La mayoría de las proteínas vegetales no contienen todos los aminoácidos esenciales en una sola fuente, por lo que se les denomina "incompletas". A pesar de esto, Gatlin explicó que, al combinar diferentes tipos de vegetales, cereales y leguminosas a lo largo del día, es posible lograr un perfil proteico completo.
Entre las ventajas de las proteínas de origen vegetal se encuentran el contenido de fibra, vitaminas y minerales que no siempre aportan los alimentos animales. Las leguminosas, además, suelen ser más económicas y rendidoras.
La nutrióloga del Hospital Houston Methodist recomendó considerar nueve alternativas económicas para sustituir o complementar la carne y los huevos: frijoles, lentejas, garbanzos, soya, quinoa, amaranto, espirulina, nueces y semillas.
Gatlin sugirió que la clave está en la combinación inteligente de alimentos. Por ejemplo, mezclar frijoles con arroz integral o incluir nueces y semillas junto a verduras permite obtener todos los aminoácidos necesarios sin recurrir siempre a productos de origen animal.
Algunas opciones vegetales como la quinoa, el amaranto, la espirulina y los productos de soya (tofu, tempeh, edamame) sí ofrecen un perfil de proteína completo por sí solas. La variedad y el equilibrio entre grupos de alimentos resultan fundamentales para una alimentación saludable y accesible.
El consumo estratégico de proteínas vegetales y algunos productos animales como lácteos bajos en grasa o pescado enlatado puede reducir el gasto semanal sin comprometer la nutrición. Consultar a profesionales de la salud siempre es recomendable al realizar cambios importantes en la dieta.










