La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ha admitido abiertamente que Estados Unidos mantiene el control político sobre las autoridades interinas de Venezuela y que las decisiones clave se toman desde Washington.
En una contundente declaración durante una conferencia de prensa, Leavitt afirmó que "la administración de Trump, a cargo del secretario Marco Rubio, el vicepresidente y todo el equipo de seguridad nacional, están en comunicación con las autoridades interinas de Venezuela". Además, señaló que "el presidente seguirá en una coordinación directa con estas autoridades interinas y sus decisiones seguirán siendo dictadas por Estados Unidos".
La portavoz también remarcó que Estados Unidos tiene "el poder máximo por sobre las autoridades interinas en Venezuela en este momento". En ese sentido, advirtió que Venezuela "no enviará más drogas ilegales a los Estados Unidos de América. No enviará ni traficará inmigrantes ilegales ni miembros de carteles para matar ciudadanos americanos como lo han hecho en el pasado".
Estas declaraciones se dan en medio de las crecientes tensiones en el Caribe, luego de que Estados Unidos interceptara un buque petrolero ruso que escapaba de Venezuela. La Casa Blanca parece estar reafirmando su dominio sobre el país sudamericano y dejando en claro que cualquier decisión de las autoridades venezolanas deberá contar con la aprobación de Washington.
La admisión de Leavitt es un golpe a la soberanía de Venezuela y pone en evidencia la injerencia estadounidense en los asuntos internos del país. Expertos en relaciones internacionales consideran que esta situación podría generar aún más inestabilidad en la región y profundizar la crisis política y económica que atraviesa Venezuela.












