Israel llevó a cabo la detonación controlada de cerca de 500 minas anticarro antiguas en tres campos minados ubicados en la frontera con Jordania, como parte de un proyecto más amplio de seguridad nacional. Esta operación forma parte de la ampliación de la barrera de seguridad en la frontera oriental del país, una obra que busca reforzar la protección en esa región.
Según informó el Ministerio de Defensa de Israel, la Autoridad Nacional de Acción contra Minas (INMAA) coordinó estos trabajos en el contexto del establecimiento de la Barrera de Seguridad Fronteriza Oriental, un proyecto encabezado por la Administración Fronteriza y de la Valla Fronteriza de ese ministerio. Las minas destruidas habían sido almacenadas en la zona desde finales de los años sesenta y se encontraban distribuidas en tres campos identificados como prioritarios.
El costo total de la iniciativa asciende a unos 1.700 millones de dólares, equivalentes a cerca de 1.455 millones de euros, y prevé la implementación de un sistema multicapa que abarcará aproximadamente 500 kilómetros de la frontera oriental. Este sistema contempla diversos niveles de protección y vigilancia, diseñados para fortalecer las capacidades defensivas ante amenazas externas.
El plan persigue consolidar la seguridad nacional y la presencia estratégica de Israel en esa franja limítrofe. Entre las novedades se incluye el establecimiento de una nueva división responsable de la seguridad en dicha zona, que asumirá tareas de vigilancia y respuesta ante posibles incidentes en el límite con Jordania.
La remoción de minas constituye una acción indispensable para el desarrollo del proyecto, ya que estos artefactos representaban un riesgo tanto para los trabajadores encargados de la construcción como para quienes viven en las proximidades de la frontera. La detonación controlada de los explosivos se realizó siguiendo estrictos protocolos de seguridad.
Dentro del plan de protección, el sistema multicapa prevé la utilización de barreras físicas, tecnología de detección avanzada y la implementación de recursos humanos adicionales para garantizar la vigilancia efectiva. Estas medidas responden a la necesidad de adaptar la estrategia nacional de defensa a las condiciones y desafíos actuales.
El despliegue del sistema abarca múltiples fases y requiere la coordinación de distintas unidades y organismos estatales, incluyendo tanto fuerzas armadas como entidades civiles responsables de la neutralización de minas y la gestión de la línea fronteriza.
La expansión de la barrera fronteriza y la eliminación de los explosivos antiguos buscan no solamente prevenir incursiones no autorizadas o amenazas externas, sino también crear una mayor zona de seguridad en torno a las áreas más vulnerables. El establecimiento de una nueva división militar dedicada a la protección de la parte oriental se interpreta como un paso adicional en la consolidación de la postura defensiva israelí.
La iniciativa anunciada prevé continuar durante los próximos años, con etapas sucesivas para la finalización de la barrera y la puesta en funcionamiento del sistema multicapa en toda la extensión fronteriza proyectada.












