El gobierno de Francia anunció la suspensión de las importaciones de productos agrícolas tratados con cinco fungicidas y herbicidas cuyo uso está prohibido en la Unión Europea, una medida que tendrá un impacto directo en las exportaciones sudamericanas de frutas y verduras.
La decisión fue oficializada mediante un decreto publicado este miércoles. La norma establece que no podrán ingresar al país productos que contengan estas sustancias por un período máximo de un año y exige a las empresas importadoras la implementación de controles estrictos para garantizar su cumplimiento.
Además, el decreto prevé un plazo de liquidación de existencias de hasta un mes desde su entrada en vigencia, lo que permitirá comercializar únicamente los productos que ya se encuentren en territorio francés y cumplan con los requisitos sanitarios.
Los agroquímicos alcanzados por la suspensión son el mancozeb, utilizado en cultivos como paltas, mangos, uvas, frutillas, melones, lechugas y pimientos; el tiofanato-metil, aplicado en cítricos, manzanas, peras, soja y avena; el glufosinato, empleado en papas; y los productos carbendazim y benomyl, utilizados en una amplia variedad de frutas, hortalizas y cereales.
Desde el Ministerio de Agricultura francés aclararon que la medida "no está dirigida específicamente contra Sudamérica", aunque reconocieron que, por el perfil de los productos afectados, el mayor impacto se sentirá en los países de esa región. El alcance del decreto incluye a cualquier país que utilice las sustancias prohibidas en el tratamiento de frutas y verduras.
Según informaron medios internacionales, la suspensión aún debe ser aprobada por la Comisión Europea en Bruselas. En ese contexto, la ministra francesa de Agricultura, Annie Genevard, participará este miércoles de una reunión especial con sus pares europeos para debatir, entre otros temas, el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, bloque integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Francia fue uno de los principales opositores a ese acuerdo, y la decisión de suspender importaciones agrícolas vuelve a tensar el vínculo comercial con Sudamérica, en un momento clave para las negociaciones entre ambos bloques.












