Berlín, Alemania - Berlín enfrenta un apagón sin precedentes que ya suma cinco días consecutivos, dejando a más de 30.000 hogares sumidos en la oscuridad y el frío. Todo comenzó el sábado pasado, cuando unos desconocidos atacaron la infraestructura eléctrica de la ciudad, prendiendo fuego a una central en el distrito de Steglits-Zehlendorf.
El sabotaje, reivindicado por el grupo de acción directa Vulkangruppe, ha paralizado por completo la vida en amplias zonas de la capital alemana. Las calles permanecen desiertas y en penumbra, con escuelas, supermercados y estaciones de metro y tren cerrados. Muchos residentes han tenido que acudir a centros de emergencia habilitados, donde se les proporciona alojamiento y duchas de agua caliente.
"He encendido dos velas en casa y construí un fuerte con colchones para calentarme", relató Heidi, una vecina entrevistada por el diario BILD. Otra residente, Sabine Klerx, describió la experiencia como "increíble" y aseguró que "nunca había vivido algo así".
Las autoridades han condenado enérgicamente el ataque, calificándolo de "absolutamente inaceptable" y obra de "extremistas de izquierda" que han puesto en peligro la vida de pacientes, ancianos y familias. El alcalde de Berlín, Kai Wagner, prometió que no se trata de "bromas infantiles" sino de "delincuentes profesionales".
Según los servicios de inteligencia, el grupo Vulkangruppe ha llevado a cabo una serie de ataques incendiarios en Berlín y Brandeburgo desde 2011, entre ellos el atentado contra la fábrica de Tesla en Gr nheide el año pasado. En su carta de reivindicación, el colectivo justificó el sabotaje como una "acción necesaria" contra la expansión de instalaciones de gas y un gesto de "solidaridad internacional" contra el daño medioambiental.
Este nuevo apagón de gran escala en Berlín se produce apenas seis meses después de otro incidente similar, también atribuido a un ataque incendiario, que dejó sin luz a más de 40.000 hogares. Para muchos berlineses, estos cortes reiterados reflejan una crisis de infraestructuras agravada por décadas de escasa inversión y una sucesión de sabotajes y ciberataques.
Mientras los equipos de Stromnetz Berlin trabajan sin descanso para restablecer el servicio, el estado de emergencia sigue vigente y nuevas nevadas amenazan con retrasar aún más los trabajos de reparación. La incertidumbre y el descontento crecen entre los afectados, que se preguntan cuándo volverá la normalidad a sus hogares.











