México se encuentra en una delicada posición tras la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro por Estados Unidos, ya que se ha convertido en el segundo mayor proveedor de petróleo a Cuba, una relación que Washington podría considerar como un apoyo al régimen cubano.
La red de envíos de petróleo desde países como Venezuela y Cuba enfrenta una reconfiguración, poniendo a México en el centro de la disputa geopolítica. Históricamente, Cuba ha dependido de los suministros venezolanos como una de sus principales fuentes de energía, pero con la nueva estrategia de Washington de redirigir la producción venezolana hacia Estados Unidos, este flujo vital para la isla queda amenazado.
En este contexto, el papel de México como segundo emisor de hidrocarburos a Cuba genera una advertencia por parte de Estados Unidos, que podría presionar a México para que detenga estas operaciones realizadas por Petróleos Mexicanos (Pemex) a través de su filial Gasolinas del Bienestar, justificadas como ayuda humanitaria.
Según datos del Financial Times, el año pasado se incrementaron los envíos de petróleo de México a Cuba, llegando a un promedio de 12,284 barriles por día, lo que representó alrededor del 44% de las importaciones totales de crudo de la isla, un aumento del 56% respecto a 2025.
El analista en geopolítica Yussef Núñez explicó que la administración mexicana se encuentra entre la decisión de continuar con su apoyo energético a Cuba, presentado como ayuda humanitaria, o adecuarse a la nueva doctrina estadounidense. Esto podría afectar la revisión del T-MEC que se efectuará este año, según advirtió el congresista republicano Carlos Giménez.
Por otro lado, el especialista en temas energéticos Gonzalo Monroy señaló que los envíos de petróleo a Cuba son una operación comercial común y no caen en ninguna sanción, pero reconoció que el cambio más radical es que muchas empresas de Estados Unidos son acreedoras de Pemex, lo que hará que el gobierno estadounidense pregunte con más insistencia por el pago a estas compañías.
En resumen, México se encuentra en una encrucijada entre continuar con su apoyo energético a Cuba, presentado como ayuda humanitaria, o adecuarse a la nueva estrategia de Washington, que busca redirigir la producción venezolana hacia Estados Unidos y presionar a los países que mantienen vínculos con el régimen cubano.












