La incursión militar del pasado 3 de enero de tropas estadounidenses en Venezuela, que incluyó bombardeos en Caracas y en localidades de los Estados de Miranda, Aragua y La Guaira, dejó un número aún no precisado de víctimas y tenía el propósito de capturar al presidente Nicolás Maduro, quien fue trasladado a Nueva York, al igual que su esposa Cilia Flores, para ser encausado por supuestos delitos de narcotráfico.
Esta acción fue severamente criticada en una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, donde casi todos los oradores, incluidos representantes permanentes como Francia, Rusia y China, así como el propio secretario general de la ONU, António Guterres, condenaron la violación del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas.
El embajador adjunto de Francia denunció la agresión y la detención del presidente Maduro, hecho que "socava los cimientos del orden internacional"; mientras que Rusia y China exigieron la liberación de Maduro y su esposa, e instaron al cese de cualquier acción militar contra Venezuela.
Por su parte, el representante de China afirmó que "ningún país puede ser la policía del mundo, ni ningún Estado puede erigirse en juez internacional", y exigió que Estados Unidos deje de acosar y coaccionar para que comience a forjar "relaciones basadas en el respeto mutuo y la igualdad".
El embajador ruso, Vassily A. Nebenzia, hizo un llamamiento a los miembros del Consejo para que abandonaran la doble moral y no justificaran "un acto de agresión tan atroz" por temor al "gendarme global estadounidense".
En nombre del secretario general de la ONU, la secretaria general adjunta para Asuntos Políticos, Rosemary A. DiCarlo, afirmó que la administración Trump violó la Carta de la ONU, al tiempo que Guterres expresó inquietud por el impacto que estos hechos puedan tener en la región, recordando que América Latina ha sido históricamente un espacio donde la intervención externa ha generado ciclos de inestabilidad y conflicto.
El embajador de Venezuela, Samuel Moncada, declaró que la intervención militar de Estados Unidos constituye un "acto de agresión" según la definición de la ONU, y aseguró que "no podemos ignorar un elemento central de esta agresión estadounidense: Venezuela es víctima de estos ataques por razón de sus riquezas naturales".
La gran mayoría de los países de América Latina que intervinieron en el Consejo, a los que se unió España, se alinearon con un discurso en favor de la paz y del respeto del Derecho Internacional, la soberanía nacional y la Carta de las Naciones Unidas, rechazando categóricamente la intervención armada en Venezuela.
Sin embargo, los representantes de los gobiernos de Argentina y Paraguay respaldaron la acción militar de Estados Unidos, calificando a Nicolás Maduro como un "dictador" y líder de organizaciones designadas como terroristas.
En este contexto, el embajador de Cuba, Ernesto Soberón, condenó enérgicamente la "agresión militar de Estados Unidos contra Venezuela" y reclamó la liberación de Maduro y su esposa, informando además que 32 cubanos perdieron la vida en el ataque.
Finalmente, el diplomático cubano llamó a la comunidad internacional a reaccionar urgentemente contra este "acto de terrorismo de Estado que amenaza la paz y la seguridad internacionales, y pretende imponer una nueva doctrina de dominación del imperialismo estadounidense en América Latina y el Caribe y en el mundo".






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