La captura del dictador venezolano Nicolás Maduro ha generado una ola de incertidumbre y tensión en la frontera entre Venezuela y Colombia, particularmente en la ciudad de Cúcuta. Mientras los exiliados venezolanos celebran la noticia, quienes permanecen en el país vecino respiran un aire de incertidumbre y cautela.
En Cúcuta, la ciudad colombiana que limita con San Antonio de Táchira, en Venezuela, los ciudadanos venezolanos que cruzan a diario la frontera para comprar más barato expresan su preocupación. "Vamos a ver", "Dios dirá", "Aún no sabemos cómo termina esto", repiten los entrevistados.
La frontera se encuentra fuertemente resguardada por las fuerzas de seguridad colombianas, que desplegaron 30.000 uniformados a lo largo de los 2.200 kilómetros que separan a ambos países. Sin embargo, en el puente fronterizo Simón Bolívar, el tránsito de peatones y vehículos se mantiene fluido, sin mayores controles por parte de las autoridades migratorias.
Del lado venezolano, la situación es muy diferente. El personal de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) del régimen exige a los extranjeros una carta de invitación impresa de algún venezolano, y en algunos casos, revisan los teléfonos celulares en busca de contenido relacionado con el gobierno de Maduro.
Más allá de la frontera, la noticia de la captura de Maduro ha generado una reacción mixta entre la población venezolana. Mientras los exiliados celebran la noticia, quienes permanecen en el país mantienen una actitud de cautela y escepticismo. "Siguen los mismos tres: los hermanos Rodríguez y Diosdado Cabello Rondón, permítame dudar", señala uno de los entrevistados.
La tensión en la frontera se ha visto reflejada también en la presencia de periodistas de todo el mundo, que buscan acceder a Venezuela para cubrir los acontecimientos. Sin embargo, el régimen venezolano impone restricciones a la prensa, solicitando visas de prensa que los consulados no otorgan.
A pesar de la incertidumbre, la actividad comercial en la frontera se mantiene, con venezolanos cruzando a diario para comprar productos más baratos en Colombia. Sin embargo, el flujo de combustible, que solía ser un negocio lucrativo para los venezolanos, se ha visto afectado por el aumento de los precios.
En resumen, la captura de Nicolás Maduro ha generado una situación de tensión y cautela en la frontera entre Venezuela y Colombia, con los ciudadanos venezolanos expresando su preocupación por el futuro incierto de su país.












