El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que Venezuela solo podrá adquirir productos fabricados en su país con los ingresos generados por la venta de petróleo. Este acuerdo, revelado tras la captura de Nicolás Maduro, establece que los recursos estarán bajo control de la administración estadounidense y se destinarán a rubros como medicamentos, dispositivos médicos, productos agrícolas y equipos para mejorar la red eléctrica y las instalaciones energéticas.
El Departamento de Energía confirmó que Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, con transacciones que continuarán de manera indefinida. Trump ordenó al secretario de Energía, Chris Wright, implementar el plan de inmediato, con envíos que serán descargados directamente en puertos estadounidenses.
Este acuerdo marca un giro estratégico en la relación energética entre Washington y Caracas. Al condicionar que los ingresos se destinen exclusivamente a productos estadounidenses, la administración proyecta control político y económico sobre el futuro de Venezuela. La medida parece reforzar la dependencia comercial hacia EE.UU. y podría repercutir en los intereses de otros actores como China, mientras la crisis política tras la captura de Maduro sigue redefiniendo el mapa regional.
Fuentes consultadas por Reuters señalaron previamente que Washington y Caracas han mantenido conversaciones para redirigir cargamentos originalmente destinados a China, principal comprador de crudo venezolano en la última década. No fue hasta este miércoles que Petróleos de Venezuela (PDVSA), la petrolera estatal, confirmó este inicio de negociaciones con los Estados Unidos.
El anuncio de la petrolera causó revuelo luego de que muchos recordaran las palabras del Ministro de Relaciones Interiores, Diosdado Cabello, dichas a mediados de diciembre del 2025, donde aseguraba que "ni una gota de petróleo venezolano iría a Estados Unidos si agreden a Venezuela". Hoy, tras la captura de Maduro, la situación dista de ser como la proclamada entonces.
Actualmente, el flujo de crudo hacia EE.UU. está controlado únicamente por Chevron, socio principal de PDVSA, bajo licencia especial. Chevron ha mantenido exportaciones regulares de entre 100.000 y 150.000 barriles diarios, mientras otras compañías internacionales permanecen restringidas.
La medida se produce en un escenario en el que Venezuela acumula millones de barriles de crudo en tanqueros y depósitos, sin posibilidad de exportarlos debido al bloqueo impuesto por Estados Unidos en diciembre. Esta nueva estrategia de la Casa Blanca podría tener un impacto significativo en la economía venezolana, ya que el petróleo representa la principal fuente de ingresos del país.












