El análisis del experto revela una cruda realidad que sacude a Latinoamérica: los verdaderos enemigos de los pueblos no son solo los gobiernos opresores y dictatoriales, sino también una clase política mafiosa que se ha aliado con intereses foráneos y supranacionales, traicionando la soberanía y el bienestar de sus naciones.
Según el texto, cada país de la región tiene su propia historia y ruta crítica en la búsqueda del progreso, pero lamentablemente la historia se vive en paralelo, con un enemigo común: "personajes y sectores, identificados abierta o solapadamente con intereses muy distantes del interés nacional y de la salud nacional, y para colmo, aliados a intereses foráneos o supranacionales, a cambio de un enriquecimiento particular o de prebendas que traicionan los mismos cimientos de la patria y soberanía en todos nuestros países".
El experto señala que la actual situación en Venezuela es una "nueva herida" que amenaza a toda Latinoamérica, con la injerencia de Estados Unidos y la complicidad de "la clase política mafiosa" en cada país, que prefiere "contar con el apoyo del neo feudalismo" antes que defender los intereses de sus pueblos.
Incluso, critica duramente a líderes opositores que, "a cambio de ese silencio, pretenden llegar al poder para MAS DE LO MISMO", convirtiéndose en "hipócritas y fabuladores". Y pone como ejemplo las recientes declaraciones del presidente dominicano Luis Abinader, quien "apoya la intervención de Donald Trump en Venezuela" y "arriesga al país" con sus decisiones.
El texto concluye que "el enemigo está en casa: una clase política que compone la prostituida y degradada partidocracia, comunicadores fragmentados y activistas farsantes mercaderes, partidos y gobiernos que no han honrado con respeto a la soberanía nacional y a la patria". Y advierte que el "futuro luce incierto" a menos que "el Soberano Mandante tenga que trazar la raya de Pizarro y tomar por los cuernos al toro, para volver a sembrar la esperanza y lograr una nueva restauración de la república".
Es un llamado de atención urgente sobre la necesidad de que los pueblos latinoamericanos se unan para enfrentar a los verdaderos enemigos de su soberanía y bienestar, más allá de las diferencias políticas o ideológicas. Solo así podrán lograr el ansiado progreso y desarrollo que merecen.










