El auge de las expresiones políticas ultraderechistas en el Perú ha sido motivo de preocupación para el diplomático peruano, quien ha servido como embajador del país en Estados Unidos. En un análisis detallado, el experto señala que este fenómeno parece haber surgido como una "lección" para que el sistema democrático no pueda servir de "rampa" para opciones que pongan en riesgo la vigencia de la estructura socioeconómica vigente.
El diplomático subraya que la ultraderecha ha ganado terreno a nivel global, y el Perú no es la excepción. Sin embargo, advierte que este tipo de movimientos tienen una "concomitancia real con el racismo y con la violencia verbal y física", y que en el país abundan los ejemplos de "odio como base de la acción política, 'la resistencia', el terruqueo, los insultos y burlas a quienes piensan distinto e incluso el llamado a la muerte de los adversarios".
Además, el experto señala que una organización llamada "The Base", cuyo objetivo es "acelerar la caída del sistema global para reiniciarlo bajo el poder del supremacismo blanco", ha sido puesta en la mira del FBI y de Europol. Según el diplomático, esta organización pretende sustituir los gobiernos democráticos por un "sistema dirigido por los magnates tecnológicos en el que los seres humanos somos un obstáculo en el camino de su diseño", lo que se conoce como "tecnofeudalismo".
El diplomático peruano advierte que este fenómeno tiene implicaciones preocupantes para la democracia y la convivencia pacífica en el país. Insta a la sociedad y a las instituciones a estar atentas y a tomar medidas para frenar el avance de estas tendencias extremistas.












