La administración de Donald Trump ha intensificado sus esfuerzos por mantener y expandir la influencia de Estados Unidos en América Latina, bajo el marco de la llamada "Doctrina Monroe". Según expertos, esta estrategia geopolítica y económica busca contener la creciente presencia de China en la región, asegurando el control sobre recursos naturales clave como el petróleo y el litio.
La Doctrina Monroe, establecida en 1823, define a América Latina como un "área de influencia" exclusiva de Estados Unidos, que no acepta la intervención de otras potencias. Si bien esta política ha sido cuestionada históricamente, el gobierno de Trump ha buscado reafirmarla y actualizarla a los desafíos geopolíticos actuales.
Tal como lo señala el académico Jorge Berrios, de la Universidad de Chile, "esa doctrina se está reforzando sobre algunos aspectos geopolíticos y estratégicos que quiere Estados Unidos con respecto a recursos naturales, a temas de elementos estratégicos como el petróleo; ya se definió inclusive el litio como un elemento estratégico, las tierras raras, entonces hay un tema de Estados Unidos de un ordenamiento geopolítico y que va de la mano de un ordenamiento económico de áreas de influencia y no quiere que China le influya en el área".
En este contexto, la administración Trump habría dado luz verde a una operación para intentar derrocar al presidente venezolano Nicolás Maduro, cuyo gobierno mantiene una estrecha alianza con China y Rusia. Fue la "culminación dramática de una campaña de varios meses" cuyo objetivo final era remover a Maduro del poder, según fuentes consultadas.
Si bien Trump expresó en algún momento dudas sobre las posibles consecuencias no deseadas y el riesgo de una guerra prolongada, finalmente habría dejado de lado cualquier reserva para autorizar dicha operación, justo antes de las fiestas de Navidad.
La ofensiva contra Maduro se enmarca en una estrategia más amplia de Estados Unidos por recuperar y fortalecer su influencia en América Latina, en un contexto de creciente disputa geopolítica con China por el control de recursos y mercados en la región. Expertos advierten que esta política podría generar mayor inestabilidad y conflictos en el hemisferio.











