En un episodio que ha generado gran preocupación y debate, un turista fue captado en video cruzando las barandas de seguridad de la Garganta del Diablo, en las Cataratas del Iguazú, con el objetivo de recuperar un sombrero que se le había volado. La escena, filmada por otros visitantes, muestra al hombre apoyándose peligrosamente sobre el borde del precipicio, mientras el caudal de agua caía con fuerza a pocos metros.
El incidente ocurrió dentro del Parque Nacional Iguazú, en uno de los sectores más visitados y extremos del circuito. Las imágenes, que se viralizaron rápidamente en redes sociales, evidenciaron el desprecio del turista por las medidas de seguridad establecidas en un área considerada de alto riesgo.
La reacción en las plataformas digitales no tardó en llegar. Usuarios de diferentes redes sociales cuestionaron duramente la actitud del visitante, señalando no solo el peligro evidente para su propia vida, sino también la irresponsabilidad de su conducta en un entorno natural que exige extrema precaución. Muchos remarcaron que una caída en ese sector podría tener consecuencias fatales casi de manera inmediata, debido a la fuerza del agua y a la altura del salto.
Especialistas y guías turísticos de la zona también se pronunciaron sobre el episodio y advirtieron que este tipo de imprudencias generan un riesgo adicional para terceros. En caso de un accidente, los operativos de rescate en la Garganta del Diablo resultan sumamente complejos y ponen en peligro al personal de guardaparques y equipos de emergencia, además de afectar al resto de los visitantes que se encuentran en el lugar.
Desde el medio local La Voz de Cataratas, se destacó la importancia de la infraestructura del parque y se recordó que las pasarelas y barandas fueron diseñadas específicamente para garantizar la seguridad de quienes recorren el área. "Cumplen una función clave para cuidar a los visitantes y preservar un entorno natural extremo, donde un error puede ser mortal", subrayaron.
Por su parte, la Administración de Parques Nacionales volvió a insistir en que la norma básica es circular únicamente por los senderos habilitados y respetar las señalizaciones. Las autoridades remarcaron que "las normas de seguridad no son optativas" y que su incumplimiento puede derivar en sanciones administrativas e incluso legales. El episodio volvió a poner en foco la necesidad de concientizar sobre el respeto a las reglas en espacios naturales protegidos.










