La decisión del gobierno uruguayo de adherir a una declaración conjunta con Brasil, Chile, Colombia, México y España en la que se expresa preocupación "ante cualquier intento de control gubernamental, de administración o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos" podría tener serias repercusiones en las negociaciones del país con Estados Unidos, según advirtió el experto en Relaciones Internacionales Ignacio Bartesaghi.
Bartesaghi, director del Instituto de Negocios Internacionales de la Universidad Católica, señaló que la postura adoptada por Uruguay se trata de "un error garrafal" que puede afectar las condiciones comerciales del país, especialmente bajo el liderazgo de Donald Trump, quien concibe la política estrechamente ligada a la economía y a los países dentro de una lógica de aliados y no aliados.
El experto explicó que Uruguay venía llevando adelante una estrategia del ministro de Economía, Gabriel Oddone, enfocada en mesurar las declaraciones contra Estados Unidos y mantener buenas relaciones, pero que esta declaración conjunta "descarrila" ese esfuerzo. Según Bartesaghi, el gobierno uruguayo "no debería tomar partido" y alinearse con países que en este momento "no favorecen para nada el relacionamiento de Uruguay con Estados Unidos".
Bartesaghi advirtió que, a diferencia de Brasil, que es una potencia económica, Uruguay queda "ampliamente en desventaja" en su posición de negociación con Estados Unidos, ya que tiene un 10% de aranceles que aún no ha logrado bajar. Además, señaló que sectores como el de servicios y el agropecuario deberían estar preocupados, ya que Estados Unidos es un socio comercial clave.
"Uruguay queda en desventaja, junto con Brasil, pero Brasil es Brasil, es una potencia, una economía que puede asumir los golpes de un eventual deterioro de las relaciones con EEUU. Uruguay no, entonces tiene desafíos muy grandes", enfatizó Bartesaghi.
El experto consideró que la decisión del gobierno uruguayo de alinearse con países como Lula, Sánchez, Bori y Petro, a quienes Trump considera adversarios, es un "error garrafal" que solo servirá para contentar a la "base más dura del Frente Amplio" con una reacción "más antiimperialista", pero que tendrá un alto costo en las negociaciones comerciales con Estados Unidos.











