La Central Obrera de Bolivia (COB) ha decretado un paro nacional de carreteras a partir del martes, exigiendo la derogación del decreto 5503 que eliminó los subsidios a los combustibles, lo que provocó un fuerte aumento en los precios de la gasolina y el diésel.
La determinación de la COB responde a la falta de resultados en las conversaciones con el gobierno del presidente Rodrigo Paz sobre el polémico decreto, conocido como el "gasolinazo" por la población. Previamente, las fuerzas de seguridad reprimieron con gases lacrimógenos y balines de goma a los manifestantes de la COB y campesinos que intentaron acceder a la Plaza Murillo, donde se ubican edificios gubernamentales.
El aumento de los precios de los combustibles ha generado una inmediata escalada en las tarifas de transporte y en el costo de la canasta de alimentos, afectando directamente la economía de las familias bolivianas. Bajo el gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS), Bolivia mantuvo precios bajos de gasolina y diésel por casi veinte años, pero ahora la gasolina incrementó su valor de 3,74 bolivianos a 6,96 bolivianos por litro, mientras el diésel pasó de 3,72 a 9,80 bolivianos por litro.
El secretario ejecutivo de la COB, Mario Argollo, afirmó que el bloqueo nacional de caminos tiene como objetivo que el gobierno "comprenda que no es el capricho de un sector" y que el pedido único es que abrogue el "decreto maldito". Por su parte, el gobierno defiende la urgencia y los beneficios macroeconómicos de la medida, mientras que las organizaciones obreras demandan transparencia y alertan sobre posibles agendas que favorezcan intereses privados sobre las necesidades de la población.
La crisis desatada por el "gasolinazo" evidencia la profunda división entre el gobierno y los sectores sociales respecto a la dirección económica del país. La COB, junto a otros movimientos sociales, ha convocado a una nueva movilización nacional para hacer oír sus reclamos y exigir la derogación del controvertido decreto.










