La captura y traslado del depuesto presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores a Nueva York tras un ataque militar en territorio venezolano provocó una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU, donde los países latinoamericanos mostraron sus profundas divisiones ante la crisis.
Mientras algunos como Colombia, Brasil y Panamá condenaron la "injerencia" y pidieron respetar la soberanía de Venezuela, otros como Argentina, a través de su embajador, se mostraron abiertamente a favor de la intervención militar liderada por Estados Unidos.
El secretario general de la ONU, António Guterres, había exhortado previamente a "respetar los principios de soberanía, independencia política e integridad territorial de los Estados", según declaraciones leídas en su nombre por la subsecretaria general Rosemary DiCarlo.
Sin embargo, el embajador argentino, Francisco Tropepi, afirmó que su país "confía en que estos acontecimientos representen un avance decisivo contra el narcoterrorismo que afecta a la región y al mismo tiempo, abran una etapa que permita al pueblo venezolano recuperar plenamente la democracia".
Por su parte, el embajador colombiano, Leonor Zalabata Torres, criticó que "estas acciones recuerdan los peores momentos de injerencias en la política latinoamericana del Caribe", mientras que su par brasileño, Sergio Franca Danese, señaló que "el atentado contra la soberanía de cualquier país afecta a toda la comunidad internacional".
La embajadora de Chile, Paula Narváez, fue más moderada al decir que "las graves violaciones a los derechos humanos que enfrenta Venezuela no tienen una solución militar".
Por su parte, el embajador de Panamá, Eloy Álfaro de Alba, si bien reafirmó el "compromiso inquebrantable con la soberanía de los Estados", también criticó "el desconocimiento de la voluntad de su pueblo" en Venezuela.
El gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, sorprendió al declarar que estaba dispuesto a darle un margen de confianza a Delcy Rodríguez, la presidenta interina designada por la corte suprema de Venezuela, pero luego la amenazó directamente con una suerte "peor que la de Maduro" si no se aviene a sus intenciones.
La reunión del Consejo de Seguridad de la ONU puso en evidencia las profundas divisiones en América Latina ante la crisis entre Estados Unidos y Venezuela, con países alineados con posiciones encontradas que van desde el rechazo a la intervención militar hasta el apoyo abierto a la acción liderada por Washington.










