En los primeros días de 2023, Honduras ha sido testigo de una alarmante ola de feminicidios. Dos mujeres jóvenes, de 16 y 20 años, fueron asesinadas en las ciudades de Puerto Cortés y Choloma, en la zona norte del país.
El primer incidente se registró en un solar baldío de Puerto Cortés, donde fue encontrada muerta Gladys Jackelin López, de 16 años. De forma casi simultánea, en la comunidad de Cerro Verde, en el municipio de Choloma, se halló el cuerpo sin vida de Scarleth Abigail Osorto, de 20 años.
Equipos forenses acudieron a ambas escenas para realizar los levantamientos cadavéricos, y los cuerpos de las jóvenes fueron trasladados a la morgue de San Pedro Sula.
Lamentablemente, estos no son los únicos casos de feminicidio registrados en Honduras en lo que va del año. Según datos del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (OV-UNAH), en 2022 se contabilizaron 270 mujeres asesinadas en el país.
Esta ola de violencia contra las mujeres en Honduras es alarmante y refleja la urgente necesidad de implementar medidas efectivas para proteger a la población femenina y erradicar este flagelo. Las autoridades deben actuar de manera contundente para investigar estos crímenes, sancionar a los responsables y garantizar la seguridad de todas las mujeres en el país.
Es imperativo que Honduras tome acciones decisivas para poner fin a esta crisis de feminicidios y garantizar que todas las mujeres puedan vivir en un entorno seguro y libre de violencia. La sociedad en su conjunto debe unirse para exigir justicia y cambios estructurales que aborden las raíces de esta problemática.











