La captura del dictador venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos marca un punto de inflexión en la crisis que vive Venezuela. Si bien es una noticia que muchos celebran, el análisis de los expertos revela que este hecho no significa el fin inmediato del chavismo en el poder.
La operación militar llevada a cabo por Estados Unidos, que logró neutralizar las defensas antiaéreas y la aviación venezolana sin enfrentamientos, deja la impresión de que hubo algún tipo de acuerdo con sectores de las Fuerzas Armadas o del propio chavismo. Esto se evidencia en que no se atacaron las principales bases aéreas y la aviación venezolana no intentó responder al ataque.
Ahora, el poder ha quedado en manos de Delcy Rodríguez, considerada más peligrosa que el propio Maduro, junto a otros líderes clave del régimen como Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López. Mientras estos sigan en el poder, poco habrá cambiado para los venezolanos, advierten los expertos.
Las declaraciones de Donald Trump sobre que Estados Unidos administrará Venezuela hasta una transición generan más dudas que certezas. Por un lado, no está claro cómo podrían hacerlo, y por otro, difícilmente los políticos estadounidenses comprenderían la compleja realidad interna del país.
Tampoco queda claro el papel que tendrán figuras opositoras como María Corina Machado o Edmundo González en un eventual proceso de transición. Los expertos señalan que una caída abrupta del chavismo podría llevar a un caos absoluto, por lo que se necesita un gobierno de transición que negocie con los distintos sectores del régimen una cesión del poder de manera ordenada.
Otro factor clave a considerar es el peso que tienen hoy los cárteles de narcotraficantes y organizaciones criminales en Venezuela, que podrían intentar ampararse en un paraguas ideológico para justificar sus actividades ilegales. Esto representa un desafío adicional para cualquier proceso de transición.
En definitiva, la captura de Maduro, si bien es un duro golpe al chavismo, no significa el fin inmediato del régimen. El camino hacia la democracia en Venezuela será largo y doloroso, y requerirá de negociaciones y acuerdos con sectores del propio chavismo para evitar un caos mayor.












