La reciente operación militar llevada a cabo por fuerzas estadounidenses en Caracas, Venezuela, ha dejado un trágico saldo de 32 soldados cubanos fallecidos, según informó el gobierno de Cuba. Los militares cubanos, que se encontraban en Venezuela cumpliendo "misiones" a solicitud de las autoridades locales, murieron durante los enfrentamientos con las tropas estadounidenses.
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel calificó la operación como un "ataque criminal" contra Venezuela y confirmó que los militares pertenecían al Batallón de Seguridad Presidencial, encargado de proteger al presidente venezolano Nicolás Maduro. Fuentes estadounidenses, incluyendo al propio presidente Donald Trump, reconocieron que "muchos cubanos" perdieron la vida durante la acción de la Fuerza Delta.
Si bien las cifras exactas aún no han sido confirmadas, medios internacionales mencionan que Venezuela habría sufrido hasta 80 bajas durante los ataques del 3 de enero. Por su parte, el gobierno venezolano no ha proporcionado datos oficiales, aunque el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, señaló que "gran parte" del equipo de seguridad de Maduro fue abatido.
La operación militar, que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro, ha generado una grave crisis diplomática entre Estados Unidos, Cuba y Venezuela. El gobierno cubano ha condenado enérgicamente la acción, calificándola como un "ataque criminal" y exigiendo una investigación internacional.
Este incidente se produce en un momento de gran tensión regional, con Venezuela sumida en una profunda crisis política y económica. La intervención de Estados Unidos, que ha apoyado los esfuerzos para derrocar a Maduro, ha sido ampliamente criticada por la comunidad internacional, que teme una mayor escalada del conflicto.
Expertos en relaciones internacionales advierten que la muerte de los soldados cubanos podría tener graves consecuencias diplomáticas y geopolíticas, profundizando aún más la crisis en la región. Mientras tanto, las familias de los militares fallecidos lloran la pérdida de sus seres queridos, víctimas de un conflicto que parece no tener una solución a la vista.

