Tras un masivo operativo militar en Caracas, el líder venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, comparecerán este lunes ante un tribunal federal de Manhattan para la lectura de cargos. Ambos están acusados de liderar una organización criminal dedicada al narcotráfico y mantener alianzas con grupos terroristas.
La sesión, presidida por el juez Alvin K. Hellerstein, marca un punto de inflexión en la geopolítica del continente. Maduro, quien ha sido trasladado bajo estricta seguridad desde el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, enfrentará cargos formales por primera vez ante la Justicia de Estados Unidos.
La fiscal general, Pamela Bondi, solicitará la detención preventiva sin fianza de Maduro y Flores, dada la gravedad de los delitos y el riesgo de fuga. La pareja ha permanecido recluida en el Metropolitan Detention Center (MDC) de Brooklyn, una prisión de máxima seguridad.
Según fuentes judiciales, el proceso podría extenderse por meses, debido al volumen de pruebas recolectadas durante años de investigación. La captura de Maduro no estuvo exenta de violencia, con un saldo aproximado de 40 víctimas fatales y una Caracas bajo control militar extranjero.
El Departamento de Justicia defiende la legalidad de la operación como una acción contra el tráfico de drogas, mientras que el presidente Donald Trump ha introducido una variable económica al confirmar que el objetivo final de Washington es facilitar que las petroleras estadounidenses retomen la explotación del crudo en Venezuela.
Este juicio histórico tendrá implicaciones geopolíticas y económicas a nivel regional, y su resolución será seguida de cerca por la comunidad internacional.











