Nicolás Maduro, el depuesto presidente de Venezuela, ha sido arrestado por agentes de la Administración para el Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos y será juzgado en la Corte Penal Internacional (CPI) por cargos de narcotráfico y crímenes de lesa humanidad.
La detención de Maduro se produjo en medio de una operación internacional coordinada por la Organización de los Estados Americanos (OEA), liderada por su Secretario General, Albert Ramdin. La acción se llevó a cabo en territorio venezolano, con la participación de fuerzas de seguridad locales que se sumaron a la iniciativa.
Según fuentes oficiales, Maduro fue capturado mientras intentaba huir del país. Imágenes difundidas muestran al exmandatario siendo escoltado por agentes de la DEA, quienes lo trasladaron a una instalación de la agencia antidrogas en Caracas.
La noticia ha generado una fuerte reacción a nivel regional. Mauricio Jaramillo, representante de Venezuela ante la OEA, condenó enérgicamente la "operación ilegal" y la calificó como una "flagrante violación de la soberanía nacional". Por su parte, el gobierno interino de Juan Guaidó celebró el arresto y aseguró que es "un paso fundamental para la restauración de la democracia y el Estado de derecho en Venezuela".
El caso de Maduro será llevado a la Corte Penal Internacional, con sede en La Haya, Países Bajos. Allí, el exmandatario venezolano enfrentará cargos por narcotráfico, corrupción y crímenes de lesa humanidad cometidos durante su gobierno. La fiscalía de la CPI ha estado investigando la situación en Venezuela desde 2018.
La detención de Maduro se produce en un contexto de creciente presión internacional sobre el régimen chavista. En los últimos años, Estados Unidos y varios países de la región han impuesto sanciones y medidas de aislamiento contra altos funcionarios venezolanos, acusados de corrupción, violaciones a los derechos humanos y vínculos con el narcotráfico.
La noticia del arresto de Maduro ha sido recibida con satisfacción por la comunidad internacional, que ve en este hecho un importante avance en la lucha contra la impunidad y la corrupción en Venezuela. Sin embargo, también ha generado preocupación por las posibles consecuencias políticas y de seguridad que pueda tener en el país.
Expertos advierten que el juicio de Maduro en la CPI podría ser un proceso largo y complejo, y que la estabilidad en Venezuela dependerá en gran medida de cómo se gestione la transición política en los próximos meses. Mientras tanto, la atención del mundo está puesta en el desarrollo de este histórico caso judicial.










