La nueva regulación de seguridad privada en el país tendrá un impacto significativo en los vigilantes que prestan servicio en los conjuntos residenciales. Según los expertos, esta medida busca profesionalizar el sector y mejorar los estándares de calidad, pero traerá consigo desafíos y cambios para los vigilantes que trabajan en edificios y urbanizaciones.
La norma, que entrará en vigor en los próximos meses, establece requisitos más estrictos en términos de capacitación, certificaciones y condiciones laborales para las empresas de seguridad privada y sus empleados. Esto implicará que muchos vigilantes deberán actualizar sus conocimientos y habilidades para poder continuar ejerciendo su labor.
"Los vigilantes de los conjuntos residenciales van a tener que adaptarse a esta nueva regulación. Tendrán que cumplir con mayores exigencias en cuanto a su formación, pero también verán mejoras en sus condiciones de trabajo", explica Andrés Gómez, experto en seguridad privada.
Uno de los principales cambios será la obligatoriedad de contar con una licencia especial para poder desempeñarse como vigilante en un conjunto residencial. Esto implica que deberán realizar cursos de capacitación y aprobar exámenes que certifiquen sus conocimientos en áreas como atención al cliente, primeros auxilios y procedimientos de emergencia.
Adicionalmente, las empresas de seguridad tendrán que garantizar a sus empleados un salario mínimo, prestaciones sociales y jornadas laborales acordes a la ley. Esto representa un reto, ya que muchos conjuntos residenciales han contratado vigilantes de manera informal o con condiciones precarias.
"Hay una gran informalidad en el sector de la seguridad privada en los conjuntos. Muchos vigilantes no tienen contratos formales ni acceso a beneficios laborales. Con esta nueva regulación, las cosas van a tener que cambiar", señala Gómez.
Para los administradores de los conjuntos, la implementación de esta norma también implicará ajustes en sus presupuestos y procesos de contratación. Deberán asegurarse de que las empresas de seguridad que contraten cumplan con todos los requisitos legales y ofrezcan condiciones dignas a sus empleados.
"Va a haber un impacto económico, porque contratar vigilantes con mayores exigencias y mejores condiciones laborales va a ser más costoso para los conjuntos. Pero es necesario para profesionalizar el sector y garantizar la seguridad de los residentes", afirma Gómez.
Pese a los desafíos, expertos coinciden en que esta regulación es un paso importante para mejorar la calidad de los servicios de seguridad privada en el país. Esperan que, a mediano plazo, los vigilantes de los conjuntos residenciales puedan contar con mejores oportunidades de capacitación, desarrollo profesional y condiciones de trabajo.











