El pasado sábado, en una acción sorpresiva, Estados Unidos llevó a cabo una operación militar en Venezuela que resultó en el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Este hecho, que ha generado una gran conmoción a nivel internacional, forma parte de una estrategia más amplia del gobierno de Donald Trump para imponer su visión del orden mundial, donde la fuerza prima sobre el derecho y la concertación.
Según el análisis publicado en La Tribune Dimanche por su director delegado Bruno Jeudy, Trump no solo buscaba resolver una complicada situación latinoamericana, sino que también lanzaba un "recordatorio directo" de su concepción del orden mundial. Una concepción en la que "la fuerza prima sobre el derecho, la decisión solitaria domina a la concertación y Estados Unidos actúa y después explica".
Washington esgrimió el pretexto de la lucha contra el narcotráfico para justificar el ataque a Venezuela, pero Jeudy considera que lo ocurrido va mucho más allá de argumentos morales. En su opinión, Trump envía al planeta un triple mensaje: uno militar, para demostrar el poderío de Estados Unidos; uno político, para dejar claro que América Latina es su "patio trasero"; y uno económico, relacionado con el control de los recursos energéticos.
"El riesgo es inmenso, legitimando este golpe de fuerza, Washington abre una caja de pandora", advierte el ensayista, quien deja clara su distancia ideológica con el gobierno venezolano, al que acusa en su editorial.
Para Jeudy, cabe preguntarse si la diplomacia podrá tomar la palabra y recordar que "la fuerza sin justicia es tiranía", una frase atribuida al matemático y físico francés Blaise Pascal. En un momento en el que la estabilidad de la región latinoamericana se ve seriamente amenazada, la comunidad internacional deberá actuar con cautela y responsabilidad para evitar que esta situación derive en un conflicto de mayores proporciones.












