En una acción militar sorpresiva, Estados Unidos logró capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores en una operación que duró apenas 140 minutos en la madrugada de este sábado.
La operación, denominada "Resolución Absoluta", involucró a la élite militar estadounidense, incluyendo a la unidad Delta Force y al 160 Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales. Después de cortes de luz en Caracas y ataques a las defensas aéreas venezolanas, los helicópteros militares estadounidenses ingresaron a la capital para detener a Maduro, quien intentó refugiarse en un lugar blindado pero fue capturado antes de cerrar "una puerta muy pesada", según relató el presidente Donald Trump.
Maduro y su esposa fueron trasladados al buque de asalto anfibio USS Iwo Jima, desplegado por Estados Unidos en el Caribe. Posteriormente, fueron llevados a Nueva York para enfrentar cargos en una corte federal por delitos de narcotráfico.
Trump justificó la operación asegurando que Maduro y Flores "enfrentan la justicia estadounidense" por "su campaña de narcoterrorismo mortal contra EE.UU. y sus ciudadanos". Sin embargo, el mandatario estadounidense también dejó claro que su interés en Venezuela va más allá de los cargos de narcotráfico, e incluye el control de las grandes reservas petroleras del país.
Tras la captura de Maduro, Trump anunció que Estados Unidos tomará el control de Venezuela por un tiempo indeterminado, con la intención de lograr una "transición segura, adecuada y sensata" en el país. El presidente estadounidense descartó entregar el poder a la oposición venezolana liderada por María Corina Machado, y en su lugar expresó su voluntad de que las petroleras de EE.UU. se hagan cargo de las operaciones de crudo en Venezuela.
La operación militar de Estados Unidos en Venezuela marca un hecho histórico en la región, siendo la última vez que Washington realizó una acción comparable en América Latina hace 36 años, cuando invadió Panamá y capturó a su presidente Manuel Noriega. Ahora, el futuro de Venezuela y las consecuencias de esta acción estadounidense quedan en el aire, con muchas preguntas abiertas sobre el rol de Estados Unidos en la región y el legado que dejará la presidencia de Donald Trump.












