La diplomacia cubana y el gobierno de Venezuela han denunciado enérgicamente la "Doctrina Monroe" impulsada por Estados Unidos, calificándola como una política inaceptable que atenta contra la soberanía y la independencia de los países latinoamericanos y caribeños.
En un comunicado publicado en la red social X, el máximo representante de la diplomacia cubana afirmó que la Doctrina Monroe, históricamente rechazada y combatida por los pueblos de la región, sigue siendo inaceptable para Cuba. "La soberanía, la independencia y la autodeterminación son derechos inalienables, y los defenderemos a cualquier precio, incluso ofrendando nuestras propias vidas", señaló.
Por su parte, el gobierno de Venezuela denunció que el objetivo de los ataques de Estados Unidos es "apoderarse de los recursos estratégicos del país, en particular de su petróleo y minerales, y quebrar por la fuerza la independencia política de la nación". En un comunicado, Caracas advirtió que "el intento de imponer una guerra colonial para destruir la forma republicana de gobierno y forzar un cambio de régimen, en alianza con la oligarquía fascista, fracasará como todos los intentos anteriores".
Ambos países reafirmaron su compromiso con la paz, la solidaridad y la amistad, pero dejaron claro que ejercerán su "derecho a la legítima defensa" para proteger a sus pueblos, territorios e independencia, en estricto apego al Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas.
La Doctrina Monroe, formulada en 1823 por el presidente estadounidense James Monroe, establece que cualquier intervención de una potencia europea en el hemisferio occidental sería considerada como un acto de agresión contra Estados Unidos. A lo largo de la historia, esta política ha sido utilizada por Washington para justificar su injerencia en los asuntos internos de los países de la región.
Las declaraciones de Cuba y Venezuela se producen en un contexto de tensión geopolítica en América Latina, donde Estados Unidos ha intensificado sus esfuerzos por mantener su influencia en la región, en ocasiones a través de medidas coercitivas y acciones que atentan contra la soberanía de los países.
Analistas internacionales consideran que la firme posición de Cuba y Venezuela, junto con el creciente rechazo a la Doctrina Monroe en la región, representa un desafío importante a la hegemonía estadounidense en Latinoamérica y el Caribe.


