El ministro de Economía, Luis Caputo, se prepara para enfrentar entre fines de enero y principios de febrero la revisión de las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2025. Esta instancia llega en un contexto de persistentes desafíos en materia de inflación y el debut del nuevo régimen cambiario.
Caputo llega a esta negociación con algunas metas cumplidas, como la inflación y el superávit fiscal, pero con el gran desafío de acumular reservas internacionales, una meta que ha sido renegociada en varias oportunidades y que nuevamente incumplirá, por lo que deberá solicitar un nuevo "waiver" o dispensa al organismo.
Para aliviar la tensión en las negociaciones, el equipo económico cuenta con un as bajo la manga: a partir del 1 de enero de 2026, las bandas cambiarias comenzarán a ajustarse mensualmente por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), cuando antes lo hacían a una tasa fija del 1%. Además, se pretende que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) inicie la compra de reservas en función del aumento de la demanda de dinero.
Estos cambios en el régimen monetario y cambiario fueron reclamados por economistas de todo el espectro político y de bancos internacionales, y ya contaron con el visto bueno del FMI. De hecho, la portavoz del organismo, Julie Kozack, celebró las medidas anunciadas para fortalecer el marco monetario y cambiario, y reconstitur las reservas.
Sin embargo, el principal desafío será si el BCRA logra comprar y acumular las reservas necesarias frente a los duros vencimientos de deuda que se enfrentan en 2026, que superan los USD 20.000 millones. Caputo aseguró que, gracias a las distintas asistencias financieras con las que cuenta Argentina, ahora los dólares no se irán al pago de deuda.
En cuanto a la inflación, si bien en los últimos meses se registró una aceleración, el equipo económico confía en que la tasa anual disminuirá al 20-25% para fines de 2025 y alcanzará un solo dígito a finales de 2026. Esto último es un objetivo clave para el presidente Javier Milei, quien espera que la inflación comience a ceder a mediados de ese año.
Respecto al resultado fiscal, el Gobierno prevé cumplir con la meta de un superávit primario del 1,6% del PBI durante 2025, luego de haber registrado un superávit financiero de 0,6% del PBI en los primeros once meses de 2022.
Más allá de estos avances, el FMI también cuestionó la vigencia del régimen del monotributo y la necesidad de reformas tributarias, lo que agrega otro desafío a la agenda del ministro Caputo en estas negociaciones.











