El sector agrícola se prepara para un 2026 lleno de desafíos y señales que podrían impactar significativamente en el mercado. Según expertos consultados, diversos factores, desde cuestiones climáticas hasta cambios en las políticas, se perfilan como determinantes en la evolución del agro en los próximos años.
"Estamos ante un panorama que presenta tanto oportunidades como riesgos para los productores y toda la cadena de valor agrícola", señala María Gómez, analista senior de una consultora especializada. "Es fundamental estar atentos a las tendencias que se avecinan para poder adaptarse y aprovechar de la mejor manera los escenarios que se presenten".
Uno de los principales desafíos que se vislumbra es el impacto del cambio climático. "Los patrones de precipitaciones y temperaturas serán clave. Habrá que estar preparados para enfrentar posibles sequías, inundaciones o eventos climáticos extremos que puedan afectar los rendimientos", explica el ingeniero agrónomo Juan Pérez.
Asimismo, los expertos anticipan que las políticas gubernamentales tendrán un rol protagónico. "Es probable que veamos cambios en las regulaciones, subsidios o incentivos que impacten en la rentabilidad y las decisiones de siembra y producción", comenta la economista Lucía Fernández.
Por otro lado, la evolución de la demanda global de alimentos también será un factor determinante. "Los hábitos de consumo y las preferencias de los mercados internacionales marcarán tendencias que los productores deberán monitorear de cerca", agrega Gómez.
En este contexto, los especialistas coinciden en que será clave que los actores del sector agrícola se mantengan informados, fortalezcan sus estrategias de gestión de riesgos y aprovechen las oportunidades que puedan surgir. "Quienes logren anticiparse y adaptarse de manera ágil serán los que mejor puedan navegar este 2026 desafiante", concluye Pérez.












