La inteligencia artificial, los cambios demográficos y las nuevas formas de organización transformarán por completo la manera en que las personas trabajan y las empresas gestionan el talento en los próximos 20 años, según un análisis de cinco especialistas en recursos humanos y transformación organizacional consultados por The Wall Street Journal.
El epicentro de esta transformación será la integración de tecnologías de medición y análisis de datos en tiempo real, impulsadas por la inteligencia artificial. Esto permitirá comprender con precisión aspectos como los horarios de máxima productividad y los patrones de colaboración más efectivos de los empleados.
Al mismo tiempo, la fuerza laboral disminuirá considerablemente en regiones como Europa, Japón y Estados Unidos, lo que obligará a las empresas a invertir más en educación vocacional, formación basada en habilidades y el desarrollo continuo de sus trabajadores. Según los expertos, las compañías deberán adoptar un "modelo de inversión" en sus empleados, en lugar de un enfoque meramente transaccional.
El vínculo entre personas y tecnología se volverá inseparable, modificando no solo las tareas cotidianas, sino la estructura misma de las organizaciones. La inteligencia artificial asumirá tareas y puestos completos, permitiendo a los humanos concentrarse en decisiones críticas y creativas. Además, los niveles intermedios de gestión podrían desaparecer, mientras que el liderazgo se enfocará en conducir equipos mixtos de personas y máquinas inteligentes.
Por otro lado, el auge del trabajo independiente y la economía gig cobrará una relevancia inédita, ya que los contratistas autónomos podrán acceder a herramientas de IA más avanzadas que las disponibles en las grandes empresas. Asimismo, la demanda de roles generalistas y habilidades de conexión transversal se intensificará, en detrimento de puestos enfocados en planificación y análisis estratégico.
En resumen, la próxima década y media estará marcada por un entorno laboral regido por datos en tiempo real, una fuerza de trabajo más escasa y diversa, estructuras organizativas menos jerárquicas, el empoderamiento de los trabajadores independientes y un énfasis renovado en habilidades generalistas y liderazgo colectivo.












