A medida que el año 2026 se acerca, resulta interesante mirar hacia atrás y analizar cómo los expertos y visionarios del siglo XX imaginaron que sería el mundo en las décadas venideras. Desde científicos como Stephen Hawking hasta escritores de ciencia ficción como Isaac Asimov, muchos intentaron vislumbrar el futuro, acertando en algunas de sus predicciones, pero fallando en otras.
La fuente revela que, hace más de 30 años, la BBC realizó un programa especial donde Hawking y otros expertos vaticinaron grandes cambios para el año 2025, como una guerra cibernética por el control de internet o la minería espacial. Si bien acertaron en algunas cuestiones, como la existencia de robots cirujanos o la importancia de la ciberseguridad, otras predicciones como los coches voladores o la alimentación a base de "levadura y algas procesadas" quedaron lejos de cumplirse.
Por su parte, el escritor Isaac Asimov, en 1964, logró prever con precisión la aparición de los smartphones y la importancia que tendrían en la sociedad, así como el aumento de la esperanza de vida. Sin embargo, falló al imaginar que la humanidad se alimentaría de "levadura y algas procesadas" y que se construirían viviendas submarinas.
Otros autores, como los exponentes del género cyberpunk, como Ridley Scott y William Gibson, imaginaron un futuro más oscuro, con megacorporaciones tecnológicas dominando el mundo y una sociedad en decadencia. Estas visiones, si bien exageradas, no se alejan demasiado de algunos de los problemas que enfrenta la humanidad en la actualidad.
Más allá de la ficción, pensadores como Francis Fukuyama y Samuel P. Huntington también intentaron proyectar cómo sería el mundo en el siglo XXI. Mientras que Fukuyama vaticinó el triunfo definitivo del liberalismo económico y la desaparición del marxismo-leninismo, Huntington predijo un aumento de los conflictos entre civilizaciones y el declive del poder de Occidente.
Finalmente, el físico Archibald Montgomery Low, en 1925, acertó en algunas de sus predicciones, como el predominio de la televisión sobre los periódicos y el avance de las energías renovables. Sin embargo, falló al pronosticar que la humanidad colapsaría en 2026 por un exceso de población, cuando en realidad la población ha seguido creciendo.
En resumen, si bien algunas de estas predicciones se han cumplido, otras han quedado lejos de la realidad. Lo que queda claro es que el futuro siempre ha sido un terreno incierto, y que incluso los expertos más visionarios han tenido dificultades para anticipar los cambios que traería el paso del tiempo.











