El pasado martes, un avión de la Secretaría de Marina (Semar) arribó a Galveston, Texas, para repatriar los restos de los mexicanos que fallecieron en el accidente aéreo ocurrido el 22 de diciembre. La aeronave naval, que realizaba una misión de carácter humanitario, se desplomó durante su aproximación en las inmediaciones de Galveston, dejando un saldo de seis personas fallecidas y dos sobrevivientes.
La repatriación de los cuerpos se está llevando a cabo con la participación del personal de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). Según las fuentes consultadas, la aeronave tipo King Air ANX 1209 se encontraba cumpliendo una misión de apoyo en el marco del "Plan Marina", en coordinación con la Fundación Michou y Mau, cuando ocurrió el fatal accidente.
Tras el incidente, se activaron los protocolos de búsqueda y rescate, en coordinación con la Guardia Costera de Estados Unidos. Posteriormente, se informó que seis personas habían fallecido y dos lograron sobrevivir.
La Semar expresó sus condolencias a los familiares de las víctimas y señaló que se continuaban las coordinaciones con el Consulado General de México en Houston para los trámites correspondientes. Por su parte, la Fundación Michou y Mau también manifestó su profunda solidaridad con las familias y reafirmó su compromiso con la atención médica especializada en estos casos.
Este trágico accidente ha conmocionado a la comunidad mexicana y ha puesto de manifiesto la importancia de las misiones humanitarias y la necesidad de garantizar la seguridad de las operaciones aéreas. Las autoridades mexicanas y estadounidenses trabajan de manera conjunta para esclarecer las causas del siniestro y brindar el apoyo necesario a los familiares de las víctimas.












